23 oct. 2009

EL AZOTE DE BOCANEGRA: MARADONA

EL FÚTBOL LO PONE TODO EN SU SITIO...

Esa es la frase que hace muy poco se me pasó fugazmente por la cabeza mientras estaba aplastado en la butaca de mi ordenador siguiendo la actualidad del mundo a través del YouTube.

Entre otras cosas, me di cuenta que los millones invertidos en un equipo de fútbol no garantizan ni buen juego ni más esfuerzo por parte de los jugadores, al menos, a corto plazo.

También me di cuenta que la gente es profundamente hipócrita... muchísimo. ¿Por qué no se admite de una vez por todas (y refrendado en base a porcentajes de audiencia) que la Noria no es solo un programa que se ve, sino que también es divertido y entretenido?

No me cuadra absolutamente nada el perfil de la típica persona que va de íntegra y de gusto refinado, culta y despierta, con aficiones sostenibles y en paz y realizada consigo misma y con el cosmos, que afirma categóricamente que jamás vería la Noria o programas similares, y que sólo ha oído hablar de ella en ciertos programas... ¿en qué programas? ¿En DEC?, ¿en SLQH?, ¿en la tertulia de GH? Vamos hombre... dejémonos de ir de pseudo intelectuales y admitamos que nos gusta la carnaza, y mucho...

¿Por qué existe semejante revuelo sobre el caso Maradona? Pues porque es lo más parecido a un caso de La Noria aplicado al mundo del fútbol... estos pseudo-intelectuales seguro que sienten repugnancia hacia el revuelo mediático levantado por “el pelusa”, porque no es puramente futbolístico.

¿Pero dónde está el sentido del humor y de la jarana de estos ex-pajilleros universitarios ex-apaleados de clase y ahora triunfadores déspotas en sus respectivos ámbitos? Realmente, no lo entiendo. Nos gusta hablar y despellejar... así somos y me incluyo el primero de la lista.

Y del caso de este señor quería yo hablar... a mí, personalmente, me divierte ver a Maradona. Es curioso como puedo encontrar millones de símiles entre este señor y Belén Esteban. El primero de todos, su aspecto. Pintas desaliñadas, vocabulario soez, supuestamente para no perder el contacto con las raíces “proles”. También un aspecto físico decrépito, más acusado y aparente en la Esteban, pero creo que más real en El Diego.


Otra de las cosas que me hacen gracia de estos personajes sería su complejo de magnificencia. Los dos se creen abanderados del pueblo llano. Una, princesa de la población más rancia y cañí, el otro piensa que es la resurrección de Ché Guevara o algo similar. Un tío con principios que no se venderá a los poderosos con “plata”. Esto lo escuché en la famosa rueda de prensa posterior al partido contra Uruguay. No obstante, recuerdo cierta foto en un “barquito súper cutre” donde se le veía debajo de una voluptuosa señorita, fumando puros habanos, mientras se “desintoxicaba” en el país de Fidel. Todo un claro ejemplo de coherencia, sí señor.

Mi ánimo no es juzgar al señor Maradona (ni mucho menos a la princesa del pueblo), estamos en una democracia y cada uno que haga y diga lo que se le plazca. Pero sí creo que como personaje expuesto al mundo mediático, y del cual vive, deja en muy mal lugar al país al que representa.

Todavía flipo cuando veo que este señor tiene una serie de devotos religiosos que han fundado una iglesia. ¿Por qué se le defiende tanto en Argentina? No lo entiendo, sinceramente. Yo puedo valorar que el fútbol es muy importante allí, pero a Maradona se le ha dado demasiada cancha ya. Basta. Ha sido el mejor jugador de todos los tiempos quizá, pero ya. Ni es buen entrenador ni es ningún ejemplo moral para nadie. ¿Cómo serían definidas las peripecias de Maradona en el caso de ser una persona anónima? Pues evidentemente, no tendría tantas oportunidades ante la vida.

Maradona, como decía, no es ningún ejemplo moral para nadie. No debemos crucificarle, claro que no. Pero hablemos claro: es un ex drogadicto que ha destrozado su vida y su carrera profesional y que no está en condiciones de dirigir a profesionales. Me imagino a alguien anónimo... que fue, en su día, excelente trabajador de campo en lo suyo, pero el que se hizo adicto a la cocaína y a sepa dios qué sustancias más y al que de repente le dan la dirección general de una importantísima empresa no se entiende bien en base a qué méritos... ¿alguien realmente lo vería lógico? No seamos hipócritas por Dios.

Me duele que un país tan grande y magnífico como Argentina, con su gente, con sus artistas, con sus intelectuales y con su historia, tenga como máximo exponente hacia el exterior a alguien que deja mucho que desear como ejemplo de nada. Quizá se ganaría algo más el respeto de la gente si no viviera del cuento y de su historia ya enterrada y se dedicara a trabajar haciendo charlas a jóvenes con problemas de drogas, en el anonimato y dejando que le recordemos por el genio que fue, no por el despojo de sí mismo que es.


Bocanegra

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