7 ago. 2012

Se cerró el grifo en Málaga

Tras dos años saboreando las mieles del éxito, compradas a base de talonarios cataríes, la parroquia malaguista vive jornadas convulsas.

Desde comienzos de verano, la afición vivía espectante, esperando algún comunicado oficial, alguna presentación de algún futbolista de tantos que nutrían los rumores con posibles incorporaciones en los mentideros malaguistas. Negredo, Sahin, Giovani dos Santos... ¿Quién iba a ser el primero?


Ninguno de estos fichajes llegó, la línea marcada el año pasado por el dueño del Málaga no se ha seguido dibujando este verano. La mecha se encendió con un artículo en el Confidencial, en el que se hacían eco de los problemas existentes en el Málaga después de la decisión tomada por el jeque de no continuar invirtiendo en su proyecto futbolístico. Lo que siguió a aquel artículo es por todos conocido: denuncias de Villarreal, Osasuna y River Plate, denuncias por parte de futbolistas, amenaza de no jugar la Champions League en caso de que alguna de esas denuncias de clubes fuese ante la FIFA, descenso a Segunda B en caso de que alguno de los futbolistas no retirase la denuncia a tiempo, ambiente enrarecido en la plantilla (que se encontraba de pretemporada en Venezuela, con terremoto y jornadas de viaje maratonianas inclusive), un supuesto intento de venta del club a un grupo albanés, y, por último, venta de futbolistas.

Santi Cazorla, bandera del equipo en el último curso, tomó recientemente un vuelo a Londres, donde espera confirmación oficial para ponerse a las órdenes de Arsene Wenger. Salomón Rondón ha sido el último, de momento, en volar, y lo ha hecho con rumbo a Rusia para jugar en el Rubin Kazan.

Otros hombres, como Isco, Maresca, Mathjisen o Eliseu podrían seguir la estela de Santi y Salomón, pero las urgencias malaguistas son menos tras el ingreso de 25 millones.

¿Qué hay en el horizonte? Una temporada por delante en la que no se contará con el toque de Cazorla ni con un delantero centro, tras la jubilación de Van Nistelrooy y la marcha de Salomón. En el futuro inmediato, se encuentra la previa de Champions, la cual se ha de afrontar ante un equipo, aún por definir, pero que fácilmente estará más preparado y en una situación menos convulsa que los malaguistas.

Desde el club, opacidad y oscurantismo. La falta de comunicación por parte del club no hace otra cosa que alimentar los rumores alrededor de la situación del club. Mientras tanto, los aficionados pierden la paciencia (llegando a atacar el coche del recién destituido director deportivo con él dentro) y se resignan a volver a la vieja realidad malaguista. Luchando por sobrevivir en la zona media sin fichajes de relumbrón.

Aún no está cerrado este capítulo, pero se está más cerca del nuevo objetivo del jeque, una entidad saneada que se autofinancie, de acuerdo con el futuro reglamento del fair play financiero. ¿Qué repercusión tendrá todo esto en el futuro deportivo de la entidad? Esta pregunta sólo se podrá comenzar a responder cuando el balón comience a rodar de nuevo, pero todo parece indicar que la época dorada malaguista comienza a tomar un nuevo cáriz y, entre gol y gol, las gradas malaguistas resoplarán con melancolía, recordando tiempos mejores.

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