21 may. 2013

El adiós del Antihéroe

José Mourinho saluda en su último partido de Liga en San Mamés | FOTO: Alvaro Barrientos - AP
Ayer anunciaron definitivamente tu marcha. Te vas. Después de tres años te vas. Tres años plagados de polémica alrededor tuyo. Alrededor de lo que eres y de lo que provocas. Ya todo quedó atrás para ti; esa prensa que te acosa, esos jugadores que no hacen más que ponerte piedras en el camino, esos árbitros siempre en contra, esa afición fría y silenciosa, todo eso ya es historia.


Llegaste a un equipo con poco carácter. Nadie podrá negarte que lo dotaste de garra, de empuje, de esas ganas de ganar que siempre se presuponen a ese club. Unión, la lograste a base de crear enemigos comunes. Los jugadores eran una piña a tu alrededor. La afición respaldaba todas y cada una de tus decisiones. En el camino libraste mil y una batallas internas, saldadas con varias victimas y daños colaterales. Valdano cayó, y con él algunos de sus fichajes, Canales, Pedro Leon... Si fueron desenlaces justos o no, eso ya es otra historia.

Tenias el apoyo de la mayoría, de casi todos. Te sacudiste aquellos que te estorbaban. Eras el rey, quien decidía y el brazo ejecutor. Pero de nuevo te perdieron tus formas. Otra batalla y un último damnificado, Iker Casillas. La afición fría y silenciosa, aquella que tanto te apoyó dejó de creer en ti. Eso sí, con aquel que más cara te plantó nunca pudiste, Sergio Ramos es un hueso muy duro de roer, alrededor del cual debería crecer el club de La Castellana.

Libraste numerosos encuentros contra el mejor Barcelona de la historia. En la mayoría plantaste cara, de algunos saliste vencedor. En lo único que no estuviste a la altura fue en el señorio histórico del club al que representabas. Un club en el que algunos te echarán de menos. Quien seguro te echará en falta es la prensa, que quizás de una vez se verá obligada a hablar de fútbol.

Un fútbol demoledor que practicó tu Madrid de récord. El récord de los 100 puntos. Un fútbol que en ocasiones convertiste en una apisonadora. En otras lo mimaste con geniales planteamientos. En otras lo degradaste con rácanas ambiciones. En otras lo honraste con magistrales reacciones. Y en más de las deseadas lo maltrataste con inútiles trifulcas y pataletas.

Devolviste el Madrid a la élite del continente. Élite lejana desde hacía seis años. Élite que nunca tu Madrid llegó a liderar. No lograste la Champions. Objetivo perenne del Real. Carencia que te pesó como una losa. Casi tanto como tus enfrentamientos internos. Casi tanto tus constantes salidas de tono en la sala de prensa. En ellas hubo para todos. Benzema, Pedro León, árbitros, Pellegrini, Preciado o Guardiola, con mayor o menor razón, han probado tu azote. 

Pronto ya no estarás. Otro llegará en tu lugar y el fútbol seguirá, como siempre. El balón volverá a rodar sin ti en el Santiago Bernabeu. Allí seguirán las noches de gloria, de decepciones, y las noches de gestas. Y, a pesar de lo que muchos llegaron a creer, el Real Madrid seguirá adelante sin ti. Seguramente desechará todo lo malo que te rodea. Seguramente incorporará todo aquello que te hace grande. Y en ese proceso seguirá creciendo, o no, pero seguirá viviendo. Sin ti.


Foto | mundodeportivo.com

3 comentarios:

MR. BlackMouth dijo...

artículo buenísimo... muy bien escrito, sí señor...

Jose J. Rios dijo...

¡Se agradece! Es un honor, y más viniendo de alguien que une las palabras con tanto estilo.

futbollium dijo...

Mourinho ha logrado que el Madrid vuelva a ser competitivo , quizá hayan fallado las formas . Su salida estaba cantada .

Un saludo